#publicidadoficial: plata quemada.

Por Carlos Acosta
No llama la atención que en el sprint final de una elección presidencial los gastos en propaganda de un gobierno se profundicen en forma y fondo. El gasto, además de Fútbol para todos, fue de casi mil millones de pesos para el primer semestre del año, según un relevamiento realizado por la Fundación LED, presidida por la ex Diputada Silvana Giudice

Casi 30 millones fueron a parar a dos verdaderos inútiles como son Sergio Szpolski y Matías Garfunkel. Y esta no es una apreciación moral sino un juicio profesional. Con tanta plata no han logrado mover la opinión pública y ninguno de sus medios posee un mínimo de audiencia razonable. Si no te leen o te ven, es difícil que te puedan convencer. Lograron sacar de cancha al mismísimo Mario Pergolini, algo inimaginado hasta por su peor enemigo. Los fundamentos con los que se sostiene desde el gobierno a las numerosas cadenas nacionales es tratar de “empardar” a los medios hegemónicos. A confesión de partes, relevo de pruebas. Un total fracaso en la construcción de un aparato de medios propio, oficial y paraoficial.

Si los tigrenses llegaran a consagrar a Szpolski como su intendente, y los administra y gestiona como a su grupo mediático, los tapa el agua. Literalmente.

El Grupo Indalo, por su parte, recibe casi cuarenta y cinco millones de pesos. Cristóbal López logró destruir lo logrado por Daniel Hadad con Radio 10 y C5N. Hay que tener en cuenta que en esa cifra se incluye la pauta personal del periodista económico Roberto Navarro quien recibió en esta primera parte del año un millón seiscientos mil pesos. Dinero que podríamos decir “se gana” por llevar adelante la difícil tarea de defender un equipo económico en un contexto de inflación, desocupación, control cambiario y cada vez menos reservas en el Banco Central. ¿Trescientas lucas por mes serán suficientes para un trabajo tan duro, tan insalubre?

El grupo González González (Canal 9, FM Aspen entre otros) le pisa los talones de Indalo con cuarenta y cuatro millones ciento sesenta mil pesos. Lo que no sabemos es si dentro de esta cifra está incluida la casi bizarra producción de “Milagros en Campaña”. A un millón de años luz de lo que podría haber sido una versión subdesarrollada y “a la argentina” de “House of Cards”. El genial Roberto Carnaghi rema solo como loco, parece mentira que el Estado, con todos los déficits sociales que acarrea, gaste la plata en esto. La producción del programa es de Claudio Martínez, quien fuera productor durante muchos años de programas muy exitosos de Jorge Lanata en TV (Día D) y también en radio (Rompecabezas). El fallido programa de una hora, que no le sirve ni al gobierno que lo auspicia, tiene dos tandas: una comercial y otra de ¡8 minutos! con avisos gubernamentales.

El grupo Clarín, dueño de una amplia y mayoritaria audiencia, recibe algo más de cuarenta y tres millones de pesos; el Grupo Uno, perteneciente a Vila-Manzano, treinta y uno, Página 12, veintidos millones, y Telefé algo más de veintiuno.

Alejandro Alfie, autor de “Los agentes de Néstor y Cristina”, libro de lectura indispensable para quienes estamos en los medios, recuerda en un nota en Clarín que los gastos en publicidad oficial en 2002 eran de 28 millones de pesos, y que se estima para este año 2.500 millones si se incluye ANSES. Si a esto se le suma Fútbol para Todos, los 2 mil millones que cuestan los medios públicos (imprescindibles, pero no si son manejados por partidarios), la TV Digital, más otros items que corresponden a propaganda, la cifra va a superar los 6.500 millones. Un verdadero pecado mortal en términos religiosos. Un despilfarro de plata sin cumplir los objetivos en términos profesionales.