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La publicidad en política perdió relevancia pero no la tarea de los publicitarios.

Por Carlos Acosta
Muchos argentinos anoche pudimos irnos a descansar con un poco más de esperanza. El debate nos dejó a muchos una sensación de que no todo está perdido, y que los que están empezando a perder son los “malos”. Nunca me entusiasmó la definición maniquea de buenos y malos, más bien veo generalmente malos y malos, pero lo de anoche fue distinto. Tenemos tan pocos gestos de civilidad (y no solo en la clase política) que lo de anoche fue un especie de oasis en medio de un desierto que lleva años, me animo a decir décadas. En un momento, salvo la lógica postura de Del Caño, sentí que se tiraban centros. Pero no, sólo se estaban respetando ante un auditorio que se había desacostumbrado al respeto. Fue innecesario que un rato más tarde, Eduardo Pérez, jefe de gabinete y de campaña de Scioli, tratara en “La Cornisa” de explicar lo inexplicable. Y sí, esa es la naturaleza de cierto peronismo que nos viene gobernando desde hace 12 años. ¿Vamos a permitir que sigan cuatro años más? se pregunta una buena de nuestra ciudadanía.

Anoche más que un debate fue un acto de civilidad, de madurez política, de búsqueda de entendimiento entre cuatro adversarios que competirán por la presidencia y contra una forma de hacer política que nos hunde como país. Es momento de seguir pensando juntos no sin esperar el 25 de octubre ¿no?

Si lo analizamos como debate, debemos decir que los cinco estaban bien preparados y la tarea de “couching” surgió buen efecto. Macri sigue creciendo en su discurso; se lo notó sereno, a tal punto que sufrió una pequeño traspié con un chiste absolutamente impertinente y que divide como fue el del fútbol.
Se viene notando la mano de Ramiro Agulla en toda la comunicación de Sergio Massa, incluso en algunas sobreactuaciones tan propias de la exuberancia que nos tiene acostumbrados Agulla. Pero también al generar gestos muy eficaces como cuando pidió usar el tiempo del ausente Scioli en el silencio. Muy bueno. Las propuestas de Massa sí fueron muy pertinentes con buenos reflejos para lo que hoy el electorado exige de sus candidatos (y los consumidores a las marcas valga la comparación profesional sabiendo que no es lo mismo).
Más cómodo fue el lugar desde donde habló Margarita Stolbizer, si lo analizamos a partir de la teoría Baglini que indica mayor dureza y libertad en proporción a la cercanía del poder. Esto no le quita mérito y aquí habría que recalcar lo que seguramente fue el aporte de una intelectual como Beatriz Sarlo en la construcción de su discurso/propuesta. Impecable y con un futuro enorme en el escenario político que se viene.
Rodríguez Saa sigue siendo “el Adolfo” y sobre Del Caño prefiero pasar. Está claro que los presidentes no se construyen desde el marketing y la publicidad, pero queda manifiesto que el marketing y la publicidad pueden seguir aportando a la política una mirada profesional que en épocas de la biopolítica se torna muy importante.
Párrafo aparte merece el interés que demostraron los canales de TV para el debate. Solo América y Canal 26 dieron espacio en sus grillas logrando en conjunto 15 puntos de rating. El desaire de la TV Pública y de TN (teniendo a Bonelli como moderador!) sólo puede calificarse como torpe y egoista .

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