Javier Mentasti: “Quiero ser la bandera de la creatividad de este lado de Buenos Aires”

Su recorrido profesional incluye agencias exitosas como Agulla & Baccetti, J Walter Thompson y Ogilvy & Mather, en donde pasó los últimos diez años hasta llegar a la Vicepresidencia Creativa regional. Pero para Javier Mentasti llegó el momento de barajar y dar de nuevo haciendo lo que mejor sabe: pensar ideas. Hoy presenta Bombay Argentina desde el recientemente inaugurado Distrito Tigre Sur, en un espacio que no es azaroso y que tiene mucho que ver con la propuesta.

 

Cerca de los 40, Javier forma parte de una generación que aprendió con la generación dorada de los ’90 pero tuvo que adaptarse rápidamente a la revolución que trajo la tecnología al mundo de la comunicación y de los consumidores. Una generación híbrida de creativos analógico-digitales que, según él, “entiende un poco de los dos lados porque vivimos ese quiebre”. Diez años después de estar dentro de una red como Ogilvy y llegar a lo más alto, sintió que ya no era su lugar y se tomó un año para decidir qué hacer con su futuro, siempre del lado de las ideas pero adaptado al mundo que está plateando la nueva economía. “Con todo lo bueno de Ogilvy, con todo el aprendizaje, hay un momento en que uno tiene la sensación de que lo tragó un agujero negro. Apenas salí, la verdad, me sentí como amateur, ¿qué se siente levantarse a la mañana y no ir a una oficina? Y es parte de un cambio que viene sucediendo y que es más grande, más general.”

En un mercado muy competitivo, donde las agencias buscan redefinirse y la independencia comienza a ser un valor, le consultamos: ¿hay lugar para una agencia más? “A un año de esa salida, te puedo decir que sí. Que hay un montón de lugar para mucho más, pero lo más difícil tiene que ver con poder enfocarse y entender bien cuál es el verdadero valor que uno puede dar. Pero lugar y espacio hay un montón”, afirma Mentasti, y agrega: “Las cosas cambiaron mucho, adentro de una red yo empecé a sentir que dejaba de aprender, que dejaba de avanzar, que ya no estaba muy cómodo en el lugar, y se me nota mucho cuando no estoy muy cómodo, entonces eso hizo que tomara la decisión de irme. Y no es fácil cuando llevás adelante una familia. Hay agencias que intentan adaptarse a lo que está pasando y en Ogilvy fue un poco donde sentí que el modelo ya no tenía más chances de adaptarse sino que tenía que cambiar abruptamente. Y el modelo de negocios está atado a la economía, hay un cambio paradigmático de la economía a nivel global”, profundiza.
Para Javier el 2017 fue un año de aprendizaje, y de una maduración acelerada en una gran cantidad de aspectos. Se sentó a escuchar a mucha gente y varios proyectos, y finalmente la propuesta de abrir Bombay Argentina fue la mejor: “Entiendo que es la manera de canalizar todo esto que vi y aprendí este tiempo, afuera de una red”.

Bombay tiene una oficina en México y se define como “la primera agencia grande, chica”, y allí está liderada por Miguel Angel Ruiz, Gonzalo Martínez, Javier Macías, Rafael Jiménez y Manuel Vega. Su nombre es un homenaje al guía africano Sidi Mubarak Bombay, muy respetado entre los exploradores ingleses en el SXIX. “Bombay no es más que un grupo de personas curiosas, diversas y con experiencia que buscan nuevas formas de resolver problemas a través del pensamiento honesto y abierto. Me siento cómodo pensando que estoy en un lugar que va a agregar valor verdadero”, define. “Cuando hablo de valor verdadero me refiero a que lo que uno haga lo sienta sinceramente, que pueda ponerse la camiseta real del proyecto, ser parte; tener el tiempo suficiente para poder analizarlo y desarrollarlo y dar una respuesta, una solución sincera.” Y agrega: “Conozco al equipo de Bombay hace muchos años, sé cómo trabajan, esto era algo que naturalmente tenía que darse y está bien que se dé de esta manera. Bombay Argentina va a tener un poco mi impronta porque son dos países distintos, dos culturas distintas; en muchos aspectos coincidimos, en otros somos diferentes y eso agrega valor desde otro lugar. También va a tener que ver con la gente que quiero que venga. Siempre me caractericé por armar buenos equipos. Quiero que, dentro de no mucho tiempo, se arme un lindo equipo de buena gente trabajando y contenta de poder venir hasta Tigre”.
Ubicada en Castelli al 150, la agencia forma parte de un nuevo ecosistema de compañías que están poblando Tigre Sur con el objetivo de convertirse en un polo creativo, de innovación y emprendedor en el norte de Buenos Aires. De hecho la Municipalidad de Tigre es uno de sus flamantes clientes. “Hay una energía especial, y es lo que priorizo. Es muy necesario hoy que la persona que vaya a trabajar tenga en el lugar una energía con la que coincida. Tigre es el lugar donde vivo, tiene mucho de eso, y está transformándose en un lugar en donde la gente puede vivir, trabajar, educarse y divertirse, y eso tiene que ver con las economías modernas, con las economías circulares. Ese es un poco el paradigma que tiene este proyecto de ciudad, la bandera que lleva adelante”, explica.
Con relación a los proyectos que Bombay va a encarar, Mentasti afirma: “La agencia puede trabajar en cualquier tipo de proyecto pero vamos a hacerlo en los que podamos dar una devolución y desa-­­rrollar un trabajo sincero, y que esté bien en tiempo y forma. Eso va a determinar los proyectos que podamos hacer. La economía está cambiando, los más chicos se están dando cuenta que tener su propia empresa es súper factible desde los cambios impositivos, podés tener una sociedad de un día para el otro, y hay inversores que están dispuestos a poner plata. Las empresas tienen que entender que quizás hay un pibe que tiene una buena idea y viene un tipo que le pone cincuenta millones de dólares. Entonces ojo que te destronan y de pronto tenés competencia”.

Los 600 metros cuadrados que ocupa la agencia forman parte de una comunidad de compañías, entre las que se destaca Nuevo Urbanismo, encargada de reurbanizar el casco Sur de Tigre, dentro de un proyecto llamado “Ciudades para la Gente”, que trabaja con GEHL, un estudio de arquitectura danés de los más importantes del mundo y que plantea esta reurbanización de ciudades en donde se prioriza el vecino y se construye y se trabaja alrededor de lo que le pasa a la gente. (Cerca de allí se encuentran dos grandes asentamientos de la zona, Villa El Garrote y Barrio Nueva Esperanza.)
También en esta comunidad empresarial se encuentra Impact Hub Buenos Aires: después de quince años en Coca-Cola, Federico Schnoller importó de Suiza la licencia para generar espacios de coworking para proyectos de emprendedores sociales. Y Daravi, una fábrica de triple impacto que recicla desechos de empresas como botones, telas, plásticos, y convoca a la comunidad de mujeres de la zona para enseñarles un oficio y que puedan generar productos para vender. La Fundación de los Colores, que les enseñan a las chicas de los asentamientos a cómo maquillarse y ganar autoestima y poder salir a la vida de otra manera, es otra de las organizaciones del lugar, así como El Gardéz, un pequeño emprendimiento de paisajismo y de autoabastecimiento donde te enseñan a que hoy podés producir tu propio alimento.

“Bombay tiene que estar acá, donde se comparte la visión y la misión de la gente que está en este lugar. Quiero que la gente entienda un poco qué es lo que va a pasar en Bombay y que quiera venir porque sienta realmente que quiere formar parte del proyecto. Me gusta estar cerca del agua, me gusta estar en un lugar donde se respira otra cosa. Quiero ser la bandera de la creatividad de este lado de Buenos Aires. La decisión tiene que ver con hacer lo que siento al ciento por ciento; entonces, meternos con un proyecto y sentar a alguien acá va a tener que ver con eso”, concluye.