Enrique Avogadro. La creatividad como marca país

Conversamos con el Secretario de Cultura y Creatividad de la Nación sobre los desafíos de la gestión cultural en la nueva etapa que transita Argentina: ¿cómo incluir la innovación en la gestión cultural tradicional?, ¿cuál es el poder de las industrias creativas en nuestro país? y ¿de qué manera puede convivir lo público con lo privado? “Siento que Argentina tiene una enorme oportunidad. Vivimos en un momento donde todo tiende a ser un commodity y justamente lo que nos diferencia es aquello que es original, único y que tiene que ver con nuestra identidad”, afirma Avogadro.

Si tuvieras que hacer un primer borrador de esta nueva etapa al frente de la Secretaría ¿cuál sería? Creo que la cultura tiene un potencial de crecimiento fenomenal porque es real, no hay que inventarlo. En estos meses de gestión estuve recorriendo el país y pude comprobar que Argentina tiene una diversidad y una riqueza impresionantes. Si bien yo tengo una mirada frente a todo el Ministerio, tengo el foco muy específico en cosas que tienen que ver con cómo incluir la innovación en la gestión cultural tradicional. Creo que hay algo de mi experiencia de venir trabajando con la mentalidad emprendedora, de innovación e industrias creativas que puede ser un valor agregado para Cultura (Avogadro fue subsecretario de Economía Creativa en la Ciudad de Buenos Aires y estuvo al frente del Centro Metropolitano de Diseño hasta 2015).
El Ministerio de Cultura comprende un área de Patrimonio (museos, institutos, etc.), un área que lleva la relación con las provincias y con el resto del mundo, y la Secretaría de Cultura y Creatividad. Somos responsables de la mayoría de los programas del Ministerio, lo cual es un enorme desafío.
Por otro lado, yo tengo una mirada bastante crítica frente a Cultura: me parece que en Cultura en Argentina, generalmente hay poca gestión, hay menos saberes codificados, menos formas de medir el impacto de lo que hacés. Me interesa el desafío de contribuir a que haya mucho más de eso.
Todas las herramientas que estamos desplegando van a atacar temas centrales como la necesidad de tener realmente un desarrollo cultural en todo el país, pensar a la cultura a partir de la gente que hace cultura y entonces fortalecer todo ese entramado; pensar el cruce entre cultura y desarrollo: la cultura puede ser una herramienta de reducción de la pobreza.

Al hablar de Cultura y Creatividad estás abriendo el juego a otros actores no tenían un referente en política pública...No lo tenían y a la vez hay algo incómodo en eso que a mí me gusta. Siempre la incomodidad es un buen indicador de que vas bien. La cultura recibe todo el cambio de las industrias creativas y de economía creativa, y la creatividad en general, pero a la vez establece una distancia. Y está el miedo de perder cierta esencia. Me gusta la idea de desacralizar estos conceptos y a la vez ponerlos en diálogo.

¿Cómo imaginás la sinergia entre lo estatal y lo privado? En Argentina el sector privado tiene un desarrollo en materia de cultura bastante pobre; de hecho, estamos impulsando la Ley Nacional de Mecenazgo, que con viento a favor, vamos a lograr que se apruebe este año. En Brasil por ejemplo, tenés enormes instituciones privadas financiando la cultura. Itaú Cultural es un ejemplo.
Creemos que hay una oportunidad de desarrollo que por supuesto no reemplaza ni sustituye la inversión pública sino que la complementa. Además porque estamos en un momento de crisis en el capitalismo donde en esa búsqueda permanente de sentido, las empresas intentan todo el tiempo acercarse de otra manera. Claramente la cultura es una herramienta que puede permitirles meterse genuinamente. La clave es lo genuino. Hay un modelo que se ve mucho en Cannes y en otros festivales y que tiende a agotarse, que es crear “casos” pero que después no impactan realmente sino que se quedan ahí. Es un poco el gran desafío que tenemos en política pública. Está bueno hacer en la medida en que vos logres primero darte un objetivo, y cumplirlo. Y ese objetivo tiene que ser lo suficientemente ambicioso porque sos el Estado. Transformás la realidad.
El sector privado tiene un rol importante pero no exclusivo, pero definitivamente tiene un papel que jugar en todo esto y de hecho en el Laboratorio de Innovación Cultural estamos armando una red de empresas amigas de la innovación para acompañar y premiar a las que están en la vanguardia.
Creo que las compañías sin la gente adentro son cajas vacías. Si no estás permanentemente dándole espacio para que corran, capacitando, promoviendo, permitiendo que creen, perdiste. “Conexiones improbables”, el programa vasco que te mencioné, lo que hace es soltar a un artista en una empresa para que repiense todo el modelo de negocio. Estamos tan acostumbrados a pensar dentro de la misma cajita que cualquiera que mira de afuera puede enriquecer… por eso los procesos de innovación son tan relevantes. Cuando trabajás mucho el tema de innovación te das cuenta de que el gran riesgo es quedarte siempre en el prototipo. Sacarte la foto y listo. Si la organización no lo internaliza, estás muerto. Es complicado porque tiene que ver con un cambio de actitud completa en las organizaciones.
Creo que en ese sentido, Argentina todavía es un país muy conservador y corporativo. Todo el debate de Uber… es complejo. Pero a la larga la innovación avanza. Hay una conexión con el sentido. Las organizaciones tienen que hacer cosas que tengan sentido para que su propia gente tenga ganas de estar motivado.

¿Y el rol de la publicidad en este proceso?  Publicidad es un sector que trabaja muy bien afuera, se piensa globalmente. Tenés una masa crítica de gente muy talentosa pero hay que conectar ese talento a los problemas que tenemos como país. Algo de eso estamos pensando con el Laboratorio de Ideas, tiene algo de design thinking con prototipado y que lo que surja después se pueda escalar.
Cada quince dias hacemos encuentros creativos con gente de distintos “palos” con la idea de juntarlos y a la vez tener un canal abierto de comunicación. La gestión siempre te aleja un poco. Es una excusa para que se conozca gente de distintas áreas. Algo que le hace mal a la cultura es esta idea de los formatos. Nos quedamos muy trabados en compartimentos estancos, cuando estamos cada vez más en escenarios híbridos y donde los equipos más interesantes son los que combinan gente talentosa de distintos campos.

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Txt Majo Acosta – PH: Mariana Roveda

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