Comunicación & Política. Los tiempos de La Matanza no son los mismos que los de Barrio Parque. Por Carlos Acosta

Cuando Marcos Peña confunde gestión con comunicación está cometiendo un error grave político. Adjudicar los efectos de decisiones políticas concretas a problemas en la comunicación es pensar que la gente es tonta. Para ponerlo en términos fáciles: un ciudadano es mucho más que un consumidor y hay que considerarlo como tal. Si los focus group dicen que la gente piensa que “el gobierno está gobernando para los ricos” es muy probable que así sea. Si después el Observatorio Social de la UCA te dice que en tu gobierno hay casi dos millones más de pobres en el país ese no es un problema de comunicación sino de gestión.

Hay algo que faltó y sigue faltando en el brief comunicacional de este gobierno, que no se ganó con la comodidad que lo hicieron otros como Alfonsín, Menem, o Cristina misma. Las elecciones la perdieron “los K” y solo por algo más de un punto, luego de 12 años de un gobierno desgastado y lleno de problemas económicos (altísima inflación) políticos (no se sabía si querían ganar o perder) y judiciales.

No fue la comunicación de Durán Barba la que lo hizo presidente a Macri sino que casi la pierde con su mirada amarillo-pura. De hecho, mostró ineficacia para contrarrestar la campaña de miedo instalada las semanas previas al ballotage. Los números así lo demostraron, pero no fueron, ni son, tenidos en cuenta.

Está claro que se arrancó con una herencia terrible, que se gobierna en un campo todavía minado, sin mayoría parlamentaria y casi sin luna de miel. Macri armó un equipo donde pocos cuentan con experiencia política y Argentina es un país, no una empresa. Los tiempos son otros, mejor dicho, casi nunca hay tiempo.

Para la construcción del puente del que habla Macri, no alcanza con la excelente gestión que viene realizando Susana Malcorra en la tarea de reinsertar internacionalmente a nuestro país en el mundo; ni la política macro económica de Adolfo Prat Gay sincerando y ordenando la economía (incluyendo la salida del default). Al mediano y largo plazo no llegaremos si antes no se resuelve la problemática social del corto plazo. Hay que paliar (ni siquiera resolver) el día a día de los cada vez más pobres,  de los jubilados y trabajar sobre el marco productivo de las Pymes. Para eso se necesitan recursos económicos y también gestos. Y ahí sí podemos empezar a considerar el valor de la comunicación.

Lo poco que haces por la gente en el corto plazo, comunicalo bien. Las medidas económicas tomadas la semana pasada fueron comunicadas justo el día siguiente al episodio de Costa Salguero. Si la idea fue comunicar un sábado para tener las tapas de los diarios del domingo (no era una mala idea) se ejecutó mal, porque la tragedia se comió al tema. Había que cambiar el plan. Además, el tema salpica sin ninguna duda al Gobierno de la Ciudad ¿Y el affaire Panamá papers?

La reacción de Marcos Peña ante las críticas con un manifiesto publicado en su página de Facebook con afirmaciones básicas como.. . “Creemos en una lógica comunicacional distinta al gobierno anterior“, como si solo hubieran solo dos alternativas o “No creemos en la comunicación vertical sino en la horizontal, en conversar, no gritar ni imponer“, “Creemos en el valor de la palabra, del pensamiento, de las ideas“…

¿Sabe Peña que dentro de sus obligaciones está explicar lo que hacen, cómo lo hacen, por qué y qué resultados buscan con lo que hacen? La comunicación debe ser acompañada de gestos que sumen y que supongan un espacio de cooperación acorde a lo que cada uno tiene y puede. La comunicación nos debe generar sentido de pertenencia y cooperación. Un sentimiento de “nosotros” pero acompañada con hechos políticos concretos.

De Durán Barba muchos ya tenemos alguna opinión formada. No es lo mismo la comunicación en campaña que cuando ya se gobierna. Me pregunto ¿cuáles son los pergaminos de quienes trabajan en la comunicación del gobierno? Para otros gobiernos colaboraron David Ratto, Ramiro Agulla, Ernesto Savaglio y Martín Mercado, todos generadores de numerosísimos trabajos relevantes tanto comerciales como políticos.

Hay enormes dificultades para conectarse con la gente y fundamentalmente con la gente común, con la que sufre. Y para eso no basta pertenecer a una clase que te permitió tener una buena formación profesional. Para entender de comunicación y ejercerla de manera exitosa se necesita una sensibilidad que no se aprende en los grandes centros educativos.

Este gobierno necesita de manera cada vez más urgente profesionales que no piensen que todo se soluciona a través de las redes sociales y que entiendan que la comunicación solo forma parte de la gestión, y no debería ser el chivo expiatorio de una gestión política equivocada.

FOTO AFP